B2 First · Speaking · Parte 1
Responde a las preguntas del examinador sobre ti — respuestas naturales y personales.
Una entrevista corta: de dónde eres, a qué te dedicas, qué te gusta. Es la parte más fácil de la prueba y en la que más candidatos rinden por debajo de su nivel, porque las preguntas son tan corrientes que las respuestas salen solas en tres palabras.
El examinador necesita oír suficiente inglés para evaluarte. Responde y luego amplía: una razón, un ejemplo, un contraste con cómo eran las cosas antes. Dos o tres frases, no un discurso. Los monólogos ensayados se notan y cuentan en tu contra en interactive communication, así que prepara el hábito de ampliar, no las palabras en sí.
En B2 las preguntas se quedan cerca de tu vida: dónde vives, qué estudias, cómo pasas los fines de semana, qué planes tienes a corto plazo. Saber hablar con soltura de esas cuatro áreas cubre la mayor parte de lo que sale.
Dos o tres frases. Lo bastante largas para mostrar variedad, lo bastante cortas para que siga sonando a conversación. Una respuesta de una palabra no le da al examinador nada que evaluar; una respuesta de noventa segundos es el género equivocado para esta parte.
Prepara temas, no guiones. Los examinadores detectan enseguida las respuestas memorizadas y las cuentan como interacción pobre. Saber que puedes hablar con soltura de tus estudios, tu ciudad y tu tiempo libre es preparación; escribirte frases enteras no lo es.